10 consejos para hacerle la vida fácil a tu PM

Estoy harta de recibir correos electrónicos a las tres menos un minuto del viernes, facturas de colaboradores a última hora del último día hábil del mes, llamadas al móvil antes o después de mi hora de trabajo y correos con dudas de traducción para resolver de un trabajo que en 15 minutos ha de recibir un cliente. Por eso he decidido recoger aquí 10 consejos básicos para que le hagas la vida fácil a tu PM. De veras que, cuanto más fácil le hagas la vida, más trabajo os dará.

Espero que lo encontréis interesante.

  1. Manda los trabajos por la mañana. Si tu PM te dice que necesita algo para el día 15/6, eso no significa que debas enviárselo el 15/6 a las 17:00, sino más bien a primera hora de la mañana. Es probable que se le haya olvidado mencionar la hora, pero es tu deber preguntársela si él no te la ha indicado.
  2. Manda los trabajos con tiempo de sobra, pero sin pasarte. Si la hora que te ha indicado el PM son las 13:00, mándalo 12:30, pero no a las 9:00, porque serán horas en las que tu proyecto estará en su mesa sin nadie que le haga caso y que tú perderás para revisar el trabajo. Está bien darle un tiempo antes el proyecto a tu PM, para que lo revise con más calma, pero más es innecesario.
  3. No mandes una lista interminable de dudas. Tu traducción ha de ser un trabajo final, así que no metas comentarios ni resaltes ni dejes frases inacabadas ni a medias. Y si realmente tienes dudas que resolver, lo suyo es que las resuelvas antes, no en el momento de la entrega del trabajo. Pero si no lo has hecho y tienes que poner notas a tu PM, envíaselas en el correo electrónico. Sé claro al enviar tus dudas. Procura ser muy claro y darle soluciones para que elija, no hacerle pensar a él, con la consecuente pérdida de tiempo que eso le supone. Es decir, dile: “Dudo entre poner ESTA FRASE y ESTA OTRA”; no le digas: “Dudo si poner una oración de relativo que haga referencia a… blablabla. Haz que su trabajo sea fácil y explícale claramente la solución. Es decir, dile: “Si necesitas cambiar este término, busca ESTA PALABRA y cámbiala por ESTA OTRA”, en todos los casos. Sé claro, conciso.
  4. No cambies el nombre del archivo que te envían (ni el formato tampoco). Pregunta a tu PM qué nombre quiere que uses, y si no te dice nada, añade simplemente “esp” o “trad” al final del nombre, pero no cambies nunca el nombre entero del documento.
  5. Cuando te envían un trabajo, comprueba en el momento que lo tienes todo bien. No esperes al fin de semana para abrir los archivos y detectar que te falta algo o que algún archivo no se abre. Compruébalo cuando el PM te lo envíe. Si no, puede que pierdas días y días de trabajo, y el plazo por lo general es inamovible.
  6. Pon tu teléfono en el correo que le mandes. Así, si tu PM te tiene que llamar para confirmar algo contigo, lo tiene a mano y no tiene que ir a mirarlo a la base de datos.
  7. Escribe en el asunto el nombre del proyecto. Ten en cuenta que un PM puede estar llevando varios (muchos) proyectos a la vez, gestionando a diversos colaboradores. Es más, puede que tú mismo estés haciendo varias cosas para él a la vez, así que deja claro el proyecto del que le estás hablando cuando le consultes o le entregues algo.
  8. Redacta tu hoja de notas en tercera persona. Muchas veces la hoja de notas del corrector o del traductor ha de enviarse al cliente. Pregunta a tu PM si tiene una plantilla, un formato modelo, que quiera que uses y, aunque no la tenga, redacta la hoja de notas en tercera persona, para que el PM pueda reenviarla tal y como está al cliente.
  9. Apréndete el horario de tu PM. Si tu PM trabaja de 8:00 a 15:00, no le entregues cosas después de las 14:00. Seguramente tendrá ya calculado cada segundo del tiempo que le queda, y recibir un correo a esas horas solo hará que te “odie” un poquito más. Si tu PM entra al trabajo a las 9:00, no le llames al móvil a las 8:30, ni tampoco cuando ya ha acabado su jornada, porque le generarás una preocupación fuera de su horario laboral, y te aseguro que eso no será bueno para ti.  Yo recuerdo una vez en la que un maquetador me llamó al móvil a las 6:50 de la mañana (lo tenía apagado, pero vi la llamada más tarde); no daba crédito y, cuando se lo pregunté, me respondió: “Ah, es que como me dijiste que te levantabas a las 6:00”…
  10. Envía tus facturas a primera hora del último día del mes, o incluso los días anteriores.

 Jimena Licitra, directora del departamento de Servicios Lingüísticos de Cálamo & Cran

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Acerca de Cálamo & Cran

Centro de formación para profesionales del lenguaje, la edición y la traducción.
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6 respuestas a 10 consejos para hacerle la vida fácil a tu PM

  1. Cristina dijo:

    Salvo que me costó decidir que PM era “Project Manager”, me parece todo acertadísimo. Tomo nota de algunas cosas, de hecho 🙂

  2. Si bien concuerdo con la mayoría de los puntos y son de sentido común, existen algunos en los que no estoy de acuerdo. Los PM al, igual que los traductores, deben responsabilizarse de su trabajo, y no esperar que los demás les saquen las castañas del fuego para su propia comodidad (entiéndase «a causa de su incompetencia»).

    Los traductores no tienen ninguna obligación de preguntar a qué hora debe entregarse una traducción, ni de conocer las particularidades de cada PM de cada empresa de traducción. Irían aviados, si tuviesen que conocer las características horarias y personales de cada uno de los PM de cada empresa de traducción con la que colaboran (a veces, más de medio centenar), como si no tuviesen suficiente con tratar de buscar mejores clientes y de cumplir con los plazos de entrega, casi siempre extremadamente ajustados. También es de suponer que un PM calcula una fecha de entrega al cliente, sobre la base de una fecha de entrega del traductor, más un período suficiente para realizar las tareas propias de la empresa de traducción. O, al menos, eso es lo que supone una «fecha de entrega, sin especificación de hora».

    En la jerga empresarial creo que a eso lo llaman delimitación de competencias. Y, aunque en la jerga empresarial esté también muy de moda la palabra delegar, los traductores no son empleados de la empresa de traducción, por mucho que a estas últimas les guste interpretarlo a su conveniencia. Los traductores son empresarios «autónomos» (véase acepción 2 de autonomíaen el DRAE) y, por lo tanto, la única obligación que tienen para con la empresa de traducción (que no es su proveedor, sino su cliente) es «entregarle un buen producto final en las condiciones acordadas». Nada más, pero tampoco nada menos.

  3. Mamen dijo:

    Jimena, felicidades por un artículo excelente. Como traductora y PM, he estado en los dos lados, y tengo que decir que tus consejos harían que ambos lados estuvieran un poco más contentos y menos estresados.

    ¡Gracias!

  4. Martin dijo:

    Muy bueno, quitando la evidente contradicción de los puntos 1 y 2.

  5. Jimena dijo:

    Muchas gracias por tus aportaciones. Estoy de acuerdo en que la obligación de un traductor es entregar un buen producto final en las condiciones acordadas, pero creo que sí es obligación del traductor enterarse bien de cuáles son esas condiciones. Si el PM no te da hora, no hay que entender que es a última hora del día, sino a primera, y ante la duda, qué menos que preguntar.
    Desde mi punto de vista, mis consejos no ayudan a hacer el trabajo del PM (que consiste en muchas más cosas que en controlar que se cumplen los plazos y las entregas), sino a que al PM le caigas mejor. Por suerte o por desgracia, en España, al menos, funciona mucho el “buen rollo” que tengas con quien trabajas, y por muy buen traductor que seas, si lo único que haces es poner pegas siempre, al final el PM contará contigo para lo justo. Conozco un caso muy cercano y por eso creo que es bueno que el traductor comprenda mejor a su cliente (la empresa, el PM como representante de la empresa) para no meter la pata. Por lo demás, estoy totalmente de acuerdo en lo que dices. Y por supuesto habrá buenos y malos traductores, buenos y malos PM. Yo, por lo menos, me considero una buena PM, porque procuro trabajar en equipo con mis traductores y colaboradores: buscar lo mejor para el cliente final junto con ellos, no pisoteándolos ni tampoco dejándome pisotear. Creo que ese es el equilibrio ideal que hay que intentar conseguir, aunque por supuesto hay veces que se consigue y veces que no…

  6. Jimena dijo:

    Gracias, Cristina, Mamen y Martín también. En cuanto a la contradicción, yo no la veo. Una cosa es que el PM no te haya dicho hora y tengas que preguntarla para estar seguro (lo normal es que sí de digan fecha y hora) y otra cosa es que, si la hora límite es las 12:00, si puedes, procures enviar el trabajo 11:30. Son dos cuestiones distintas. Quizá no me expliqué bien la primera vez. Gracias por ayudarme a aclararlo, Martín. 😉

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