La cara vespertina de C&C Madrid

Soy Laura. Los que hayáis pasado por Cálamo&Cran de Madrid me conoceréis por ser la “cara” de las tardes. Por las mañanas está mi compañera Alma, que es una sonrisa permanente y lleva mucho más tiempo que yo aquí.

Soy bloguera desde hace un par de años y me siento como pez en el agua entrando y saliendo de blogs, creando entradas, modificándolas, etc. Pero este blog es muy especial, es un poco mío, porque soy parte de todo esto. Por eso, me pongo mis mejores galas para hablaros de la parte que me toca en Cálamo&Cran: la relación con alumnos y profesores.

Desde que llevo sentada aquí en la calle Hileras 17, he visto pasar de todo. Y, como en cualquier relación, ya sea personal, laboral o de cualquier tipo, hay personas que te llegan más que otras: unas se abren y se sientan aquí conmigo a contarme sus sueños y proyectos o incluso si se encuentran mal o les duele algo, y otras pasan como el viento y nunca vuelves a saber de ellos.

La forma de ser de los alumnos está en relación con el curso que hacen. Son muy diferentes los que vienen a un curso de Trados, por ejemplo, de los que hacen el de Profesores de español. A los alumnos de este último siempre los veo expectantes, porque no saben muy bien a qué vienen ni si el curso responderá a sus expectativas y me encanta verlos pasadas unas clases encantados, en grupos, riendo, incluso aplaudiendo en el aula. Bueno, y ¡haciendo gazpacho y canapés! Los alumnos de este curso, cuando acaba, siempre quieren más yes que Víctor, el profesor, sabe muy bien lo que hace. Vienen felices a por su certificado y con ganas de comerse el mundo con sus futuras clases.

Los traductores siempre suelen ser más serios, pues normalmente llegan después de pasar el día trabajando y son de pocas palabras. Los correctores, en cambio, llegan concentrados, ya que les espera una tarde de gramática, lecturas y erratas.

Yo, cuando acaba el verano, espero ansiosa los cursos anuales, ya que voy a estar con ellos todo el año: pasaremos aquí el invierno y la Navidad, después la primavera y llegará el calor al finalizar el curso. Acaban de empezar y ya los tengo aquí: poco a poco voy conociéndolos y me he llevado muy gratas sorpresas con algunos de ellos. Llegan con una sonrisa en la boca y una alegría que me contagia todala tarde. Nodaré nombres, pero sí que vienen de muy lejos a hacer este curso. Para ellos es una oportunidad de volver formados como traductores a sus países y por eso se empapan de todo lo que sucede aquí e intentan aprovecharlo todo. Va a ser una delicia pasar con ellos este año.

Quiero hacer mención también de la alegría que me produce conocer a un alumno, verle hacer varios cursos, ir, venir, y saber que lleva algo entre manos, y al fin te enteras de que ha montado su propia empresa de traducción o su propia editorial, ¡o incluso una librería! Y qué decir de los alumnos del curso de Profesores de español que escriben desde EE.UU. ¡o desde la India!

Llegan siempre preguntándome por las salidas profesionales, y ¿qué puedo decirles? Que es algo que van a tener que trabajarse ellos mismos. Pero cuando, como he dicho antes, te enteras de la creación de una empresa que se llama “Lema Traductores”, o te escriben desde China o Japón, te das cuenta de que lo que haces sirve para algo.

Y no quiero acabar sin hablar de ellos: de los profesores. Y, más que hablar, darles las gracias por ser como son. Me emociona ver llegar a Leandra Narvala con dos capuchinos para charlar un ratito antes de entrar en clase. Con Leandra he pasado tardes inolvidables y nuestra relación se ha salido del plano profesional. Incluso de vez en cuando nos vamos a cenar y no paramos de hablar y de contarnos nuestras cosas. Y Daniela, a la que conocí siendo alumna, que no sé qué tiene, pero te atrapa. Otra con la que al despedirnos siempre nos dejamos cosas sin contar y queremos más. Cristina, una alumna de las que pasaban desapercibidas, que llegaba corriendo y se iba corriendo, es ahora una de las mejores correctoras que conozco y alguien con quien compartir nuestro gusto común por la música brasileña.

Y Alfonso, de las primeras personas que conocí en Cálamo&Cran y del que nadie jamás podrá decirte nada malo. ¡Es imposible! Para mí, Cálamo&Cran no sería lo mismo sin él.

Hay muchos más: Icíar, Víctor, Diego, Leonor, Mariano… A todos ellos les quiero dar las gracias por su amabilidad, su amistad y porque da gusto trabajar con ellos.

Y aquí estamos, los profesores, los alumnos y yo, dispuestos a acogerte a ti, si quieres pasarte por nuestra escuela y formar parte de todo esto.

 Laura de la Puente, atención al alumno de Cálamo&Cran Madrid  

Anuncios

Acerca de Cálamo & Cran

Centro de formación para profesionales del lenguaje, la edición y la traducción.
Esta entrada fue publicada en C&C Madrid, Formación y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s