El Dr. Macro se confiesa: palabra de amor para Word

Cuando yo empecé a editar y a corregir en serio, usaba un Word precario en un 386 trasteado al máximo y mi editor, un reluciente Mac con su impresionante Ventura. Antes había editado textos escritos a máquina, fotocopiados, había hecho montajes con transparencias y hasta descubrí que un Amstrad tenía algo llamado editor de textos, del todo inútil si no tenías impresora. También me enamoré de WordPerfect y tuve mis escarceos con AmiPro, pero acabé teniendo que firmar un matrimonio de compromiso con Word. Y, al final, tras odiarnos, disgustarnos y luego conocernos a fondo hemos visto que lo nuestro parece sacado de El velo pintado. Eso es amor.

¿Y por qué tanta pasión hacia un programa tan simple, archiconocido y aparentemente sin más misterios que una máquina de escribir hipertrofiada y molesta? Porque me permite recuperar horas y horas de mi vida, algo que cuando editaba a mano me era imposible disfrutar. En el año 93, yo era la macro: «Antonio: cambia en el texto todas las cursivas a código [<i>]»; y Antonio, en su Word rudimentario o en WordPefect pasaba toda una mañana haciendo los cambios. Ahora, puedo lanzar 100 instrucciones de limpieza, para empezar, pulsando el botón de una macro en mi Word. Y puede haber más de 10 (las que uno quiera), como reorganizar el uso de mayúsculas y minúsculas, unificar el uso de las biacentuales, las palabras que se escriben juntas o separadas, etc. Lo iremos viendo en este blog: Palabra del Dr. Macro.

Sé que me miran raro cuando, en el sector editorial, hablo tanto de Word. Y noto cierta condescendencia. Lo sé: Word no tiene el glamour de un InDesign o Quark. No son programas al alcance de todos. Word sí. Se usa en todos los sectores, en todas las casas. Los más frikis lo evitan por pertenecer al maligno Microsoft y alaban OpenOffice. Pero InDesign y Quark son otra cosa, pertenecen a Primera división: no todos están preparados para editar bien con ellos. Hace falta formación específica, lo aseguro. Por eso, al hablar de editar con Word con un maquetador o con un editor suelo encontrarme esas miradas de comprensión y de lástima. «Supéralo» es lo que no se atreven a decir. Sé editar con InDesign y Quark. Por eso sé que no hay nada para componer como estos programas. Y recomiendo a todo editor y corrector que se forme en estos programas, porque son esenciales en nuestro sector.

Ahora bien, hace falta volver a ver el lugar que ocupa Word.

Sigo desde hace años una lista norteamericana (The Copyedit List) en la que participan editores, maquetadores y correctores de todo el mundo, pero mayoritariamente del entorno anglosajón. Intervienen en ella Jack M. Lyon, Geoff Hart, Lauren Killen Anderson, Katharine O’Moore-Klopf y otros tantos que siguen siendo completamente desconocidos en nuestro entorno. Normal, hablan mucho de editar con Word y además han publicado varios manuales sobre el asunto. ¿A quién se le ocurre si existe InDesign?

Espero que no tenga que demostrar, como me ocurre en algunas listas en las que participo, que los programas de composición sirven precisamente para eso, para componer; y los programas de edición, para editar. Oh, sorpresa: no es lo mismo. Maldita polisemia, pero editar es muy ambiguo. No sé en qué momento se olvidó que del mismo modo que las imágenes se editan, se cuidan y se limpian con un programa especializado (un Photoshop o el mismísimo Gimp), el texto también se edita con un programa especializado, y el mejor es Word. Porque Word no compone sino que edita el texto. Líbreme de defender esos libros premaquetados en Word o maquetados directamente con Word. La tipografía y la imagen no son elementos que Word sepa manejar profesionalmente (porque nunca fue ese su cometido), pero sí lo son el cuidado de estilos, la estructuración del texto, la búsqueda y limpieza avanzada (ay, esos desconocidos comodines), y el uso de macros de limpieza para conseguir que el trabajo de preparación del texto que debe ser compuesto (con InDesign o Quark) se simplifique.

¿Por qué mis compañeros anglosajones distinguen con claridad entre editar y corregir con Word y componer con InDesign? ¿Por qué los reconocen como procesos fundamentales? Quizá porque los editores fueron aprovechando las pequeñas ventajas que Word les ofrecía para ganar tiempo en beneficio de todo el proceso de edición o para facilitarle el trabajo a los maquetadores.

Quizás porque la brecha tecnológica ya no es una distinción entre los que pueden o no, sino entre los que saben y los que no. Si antes de componer un libro, lo editas y limpias con Word, tardarás mucho menos en maquetarlo y se perderá menos tiempo en la corrección de pruebas. Y ese tiempo ahorrado, además de redundar en la salud de los maquetadores, supondrá un gran ahorro en los costes del libro.

Quizás porque el brillo de la nueva tecnología, nuevos programas, plataformas y sistemas llevan a perder de vista lo más básico: buscar y reemplazar con comodines de Word no ha cambiado desde el año 97 porque ya no hay nada más avanzado. Solo hay que saber usarlo una vez y te valdrá para todas las versiones. Pero la curva de aprendizaje, tiempos y costes de los nuevos programas no hacen más que arruinar presupuestos y plazos de las editoriales.

Quizás porque el pensamiento analógico en un mundo digital conduce a cometer nuevos errores: corregir en papel pruebas de eBook es una muestra de esa locura.

Por todo esto, porque aprecio InDesign y a los maquetadores, considero que es necesario liberarlos de todas las cargas de edición que no les corresponden: editar imágenes o editar texto. Y para liberarlos, tenemos que empezar a usar Word con eficacia.

Hoy comienza una serie de artículos para aprender a sacar el máximo provecho de nuestro Word, esencial para todos los que editamos: redactores, secretarias, administrativos, traductores, correctores y, claro, editores.

Espero que me acompañen.

El Dr. Macro.

PD.: Disfruten de los links secretos del texto

Anuncios

Acerca de Cálamo & Cran

Centro de formación para profesionales del lenguaje, la edición y la traducción.
Esta entrada fue publicada en Consultorio del Dr. Macro, Edición y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

16 respuestas a El Dr. Macro se confiesa: palabra de amor para Word

  1. Alexandra Reguero dijo:

    ¡Qué gran idea este blog! Acabo de formarme como correctora en Cálamo&Cran y estoy impaciente por seguir empapándome de esos trucos y consejos tan útiles que nos enseñáis. Es una idea muy generosa poner al alcance de todos estos conocimientos.

    • ¡Gracias, Alexandra! Nos alegra que te guste nuestro blog. ¿Hay algún tema sobre el que te gustaría que tratáramos? Os animamos a todos a hacernos llegar vuestras sugerencias para futuras entradas 😀

  2. Agustín Cámara dijo:

    Muy buen post, Antonio. Y no puedo estar más de acuerdo sobre lo de que cada programa es para lo que es, y tanta ignorancia muestra el que pretende maquetar con Word como el que pretende editar el texto con InDesign.

    Por cierto, yo también estuve un tiempo enamorado del AmiPro. ¡Qué espléndido programa! Me acuerdo de lo configurable que era.

    • Ay, AmiPro, de Lotus. ¿Sabes que yo empecé a trabajar con un Mac? Uno prestado, claro. Lo que pasa es que el sueño me duró poco hasta que conseguí mi propio ordenador, un pc. Pero nunca me he olvidado de Mac: es un amor idealizado, cuasi platónico, por seguir la línea del post 😀
      Un abrazo, Agustín.

  3. Ella Suárez dijo:

    ¡Fabuloso! Voy a usar una de las frases de este blog en mi oficina (con permiso del autor, eso sí). Para muchos correctores que conozco, corregir solo es activar la herramienta del control de cambios, y ni se fijan en qué es ajustar un archivo para maquetar.

  4. Elena dijo:

    Enhorabuena por el post. He sido alumna de Cálamo&Cran en cuatro cursos, entre ellos los de corrección, y cada vez estoy más contenta de haberme formado en este campo. Aún hay mucho camino por andar para dar a conocer en qué consiste el trabajo de corrección (y maquetación), así que, por favor, ¡seguid con este estupendo blog!

    • Muchísimas gracias a todos por vuestras amables palabras. Nos alegra que este nuestro humilde blog no solo os guste, sino que además os resulte útil. ¡Para eso estamos aquí, para compartir con vosotros nuestra experiencia!

  5. Sergio Campos dijo:

    ¡Bravo, Antonio!, ¡excelente idea! Aquí tendrás a un ansioso lector. Y a ver cuándo te das otro paseo por Buenos Aires. Te esperamos.
    Un gran abrazo

    • Hola, Sergio. El próximo paseo, en mayo.
      En este blog vas a encontrar mucho de aquello que te conté en la terraza de la cafetería la última vez que nos vimos (comodines). De todos modos aprovecho para recordar que si tienes o tenéis dudas o problemas con un texto o un reemplazo complejo, puedes o podéis escribirme a mi correo a.martin (a) calamoycran.com.
      Un fuerte abrazo, Sergio.

  6. Natalia P. Bermejo dijo:

    ¡Hola! Qué razón llevas en que un buen uso de Word facilita y agiliza muchísimo la tarea del maquetador en InDesign… Y el enlace para encontrar las equivalencias entre el menú antiguo y la nueva “cinta de opciones :)” es genial. No es mi caso, adoro el Office 2010, ¡pero aún hay muchos que se resisten a actualizarse!

  7. Genial esta nota. Definitivamente, siempre se vuelve al primer amor, pero en este caso también es por una cuestión práctica. Word es el mejor procesador de textos… eso es… procesa el texto… diagramar es otra cosa, pero es muy real esa situación que plantea el artículo: ¿en word? –dicen–, como si hubieras dicho en tablillas de arcilla escritas en cuneiforme.

  8. Gracias, Valeria. De veras que me gustaría a acabar con una brecha digital que no nos damos cuenta y que tenemos delante. Pensamos que la brecha está entre quienes tienen computadora y red y quienes carecen de ellas (esa existe, es real, claro que sí); pero la sima profunda está entre quienes _usan_ su ordenador al máximo y quienes lo _sufren_ como una carga. Es una diferencia de las mismas características que la de una persona alfabetizada funcional (que sabe leer) y un lector habitual. El día que descubrí que estaba y estamos en el lado de los alfabetizados _digitales_ funcionales, di un brinco y me puse las pilas. Tenemos que aprovechar los recursos más básicos y sacarles el máximo partido. Cuando se habla de mejorar la productividad del país y pienso que Word está instalado en todos sitios, en todas las oficinas… y que se sigue usando como veo que se usa, es para echarse a temblar. La de miles de horas que se están perdiendo en procesos inútiles. ¡Si solo fuera en el sector editorial!

    Espero tender algún puente para superar esa brecha digital.
    Saludos.

  9. ¡Muy buen artículo, Antonio! ¡Y qué bien nos vendrá a varios sumergirnos en las profundas aguas de Word! Cuenta con otro lector asiduo de este blog.
    ¡Gracias!
    Saludos desde la Argentina.
    Fernando

  10. Pilar Chargoñia dijo:

    Muy bueno, Antonio. Felicitaciones.
    Saludos desde Uruguay

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s