He terminado el curso, ¿y ahora qué? (II)

(Continuación de la entrada: He terminado el curso, ¿y ahora qué? (I))

La semana pasada os expuse algunas propuestas prácticas para esas primeras andaduras profesionales, una vez acabado el curso, por ejemplo, de traducción (pero igualmente válidas para un curso de traducción, de maquetación, etc.).  En concreto, hablamos de:

  1. La preparación y el envío del CV.
  2. Ánimo con esa disposición mental.

Hoy trataremos lo siguiente:

3.  Complementos de formación.

4.  La conexión con el mundillo profesional.

5.  ¡Al ataque! La iniciativa personal.

Tercero: complementos de formación.

Mientras buscáis colaboraciones con empresas, para no quedaros quietos, puede ser interesante completar la formación con alguna especialización (traducción médica, jurídica, etc.), algún curso complementario que aporte un plus a vuestros servicios (corrección para mejorar la calidad de los textos, herramientas informáticas para sacarle más partido a Office o a los programas que utilicemos, etc.). Las formaciones de este tipo suelen ser breves, pero muy eficaces, y dan bastante seguridad, porque refuerzan mucho nuestro conocimiento general. Además, siempre resulta agradable aprender algo nuevo. Tampoco es cuestión de formarse hasta el infinito, pues supone una inversión de tiempo y de dinero, sino de seleccionar las dos o tres competencias adicionales que aporten un valor añadido a la profesión que estamos deseando estrenar.

Cuarto: la conexión con el mundillo profesional.

Desde que, en 2006, yo misma terminé el curso de traducción (deberíamos crear un grupo: “Yo también soy antiguo alumno de Cálamo y Cran y he sobrevivido para contarlo”) hasta hoy, el mundo laboral del autónomo ha conocido un bum alucinante, sobre todo gracias a las redes sociales. En mi época (bueno, mi época: hace seis años, tampoco queda tan lejos…), existían los foros de traductores y algunas asociaciones; sí que había movimiento. Pero hoy la cosa se ha disparado; el movimiento asociativo y la presencia profesional en Internet son un estallido y evolucionan a toda velocidad. Los profesionales están cada vez más presentes y accesibles en Internet. Son gente como nosotros —no grandes estructuras ni medianas empresas—, personas que ofrecen sus servicios y que crean sus propios blogs profesionales, sus páginas web, que cuentan en público sus experiencias, y los tenemos en Facebook, en Twitter, luego unos se enlazan con otros… Hoy se comparte más información que en ninguna otra época, y a los que estéis empezando la andadura profesional os animo a que consultéis este tipo de páginas y a que os intereséis por las experiencias ajenas, que al fin y al cabo no son tan ajenas:

–          Los blogs, webs, etc., son iniciativas de profesionales “adictos” a la calidad del trabajo y que sienten vocación por la profesión, o de lo contrario no se expondrían públicamente. Y es una calidad contagiosa, que nos da una idea del listón que conviene mantener, y nos infunde ganas de aportar nuestro granito de arena.

–          Es una calidad que se retroalimenta, pues unos colegas se envían a otros, se citan, se complementan. Si un traductor habla de localización, otro lo hace de cómo optimizar la jornada de trabajo, otro da consejos de ergonomía, o ejemplos de malas relaciones con clientes, hay quien brinda consejos de errores que conviene evitar al enviar nuestros encargos, y quien ofrece enlaces con recursos utilísimos de lengua, diccionarios, glosarios, etc.

–          Son personas normales que un día también empezaron desde cero, como nosotros. De hecho, los que estamos en esto solemos tener la sensación de estar empezando siempre, de iniciar siempre proyectos nuevos, y es una sensación muy satisfactoria. Es verdad que, recién terminado el curso, todavía no tenemos “bagaje”. Pensaréis: “Esta es una optimista. Qué voy a escribir yo, que no he empezado nada”. Paciencia. Todo llega. Tampoco hace falta que os pongáis a escribir un blog ya mismo ni nada de eso. Pero estar abierto mentalmente a las experiencias de otros hará que la cosa vaya más rápido y os motivará más, os dará pinceladas de realidad… En fin, tanto testimonio puede parecer un poco abrumador al principio, pero en realidad debería infundirnos ánimos y alimentarnos.

Y aprovecho para enlazar con la última fase de este post.

Quinto: ¡al ataque! La iniciativa personal.

Algunos consejos añadidos de iniciativas que debemos tener en todo momento nada más terminar un curso:

–          El boca a boca y los contactos personales son lo que da resultados más rápidamente. Decidle a todo el mundo, a vuestras familias, amigos, conocidos, loros que lo repitan, a todos, ya mismo, que sois traductores, correctores o maquetadores, lo que seáis, y que sois unos buenísimos profesionales.

–          Imagen: cread tarjetas profesionales (baratitas) para repartirlas a diestro y siniestro, y poned una firma profesional en vuestro correo electrónico: Traductor EN>ES, FR>ES, Corrector profesional, Maquetador y diseñador, etc.

–          También os animo a que creéis enseguida vuestra propia página web, a la que podéis remitir en vuestro CV. Es una parte visible muy llamativa. Hoy tenemos a nuestra disposición todo tipo de plantillas sencillas, vistosas y fáciles de manejar por los usuarios medios. Tener una página web sencillita da una apariencia muy profesional a nuestro trabajo. Además, da una gran satisfacción tener una identidad profesional propia.

Esta parte del escrito trata de luchar contra las barreras mentales, contra prejuicios como la “avanzada edad” y también contra el pesimismo de la dichosa crisis, que nos tiene hartos. Nunca es demasiado tarde para ofrecer servicios. Al revés: en estos casos, la edad puede ser un vehículo de experiencia. Y aunque no sea experiencia en el campo concreto en el que queremos empezar a trabajar (traducción, corrección, etc.), sí es una experiencia profesional, de trato, de actitud mental, de disposición, etc. Me pongo la banda negra en los ojos y os doy mi testimonio: yo me hice traductora a los 33 años, sin haber traducido anteriormente una sola línea en toda mi vida. Y fue una decisión genial. La edad al autónomo le da mucha vidilla, hombre.

Con lo de la crisis, me gustaría decir que tenemos que lanzarnos al mundillo profesional como si no existiera ninguna crisis. Podéis buscar colaboraciones como autónomos mientras estáis trabajando en otro sector o mientras estáis en el paro (eso sí: en cuanto empecéis a facturar y a ganar ingresos, se considera un trabajo y tendréis que salir del paro); podéis aceptar un trabajo provisional en una empresa y, al mismo tiempo, enviar CV a mil sitios para ofrecer vuestros servicios como traductores, maquetadores, correctores, etc. Tal vez la crisis haga necesario ser realistas y saber que la búsqueda puede ser lenta. Pero debería hacer que tuviéramos aún más motivación y que lucháramos contra el desánimo. Las oportunidades pueden tardar un poco más en llegar, pero sin duda llegarán, siempre que ofrezcamos una óptima calidad en nuestro trabajo.

Elena Gallo Krahe, tutora del curso de traducción online de francés

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Acerca de Cálamo & Cran

Centro de formación para profesionales del lenguaje, la edición y la traducción.
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7 respuestas a He terminado el curso, ¿y ahora qué? (II)

  1. Pingback: He terminado el curso, ¿y ahora qué? (I) | El hormiguero de Cálamo & Cran

  2. Hola Laura, todas estas ideas son excelentes y más si se levan a la práctica. Pero, como soy gato viejo en estas lides, aquí dejo dos preguntas:

    ¿Por qué, tras pagar un dineral a lo largo de la carrera para formarse en la Universidad, es necesario seguir formándose – que no actualizándose, que sí es necesario – con cursos complementarios (entiéndase másteres, posgrados, etc.) carísimos y que, en realidad, deberían haberos proporcionado [y haber podido amortizar] en la Universidad?

    También es cierto que los medios sociales otorgan una mayor visiblidad (y algunos clientes…) Pero, de todos los traductores presentes en los medios sociales de la red…¿Cuantos tienen una visbilidad real y, por ende, económicamente rentable…?

    Con esto no quiero decir que no se deba hacer nada de lo que comentas, sino todo lo contrario. Hay que actualizar conocimientos y hay que ser visibles en la red y los medios sociales. Pero, pensando primero muy bien a quién, cómo y porqué vas a dar tu dinero a alguien ajeno y planificar muy detalladamente cómo te vas a presentar en la red y en los medios sociales.

    Por poner un par de ejemplos prácticos, muchos traductores tenemos un muro en Facebook y muy pocos una página. Resultado: si tienes un muro y no una página en Facebook, no tienes ningún medio de seguimiento analítico de tus visitas. Con las páginas Web sucede con frecuencia algo similar. Si tienes muchas visitas y no tienes conversiones (transformación de visitas en dinero o, al menos, en peticiones de oferta) y no utilizas Google Analitics o alguna otra herramienta de análisis, no sabrás por qué, ni cómo, pero estarás perdiendo dinero.
    Al fin y al cabo, crear, diseñar y mantener una página Web tiene un coste horario y económico: son horas de trabajo y hay que amortizarlas. No vale con decir que hoy en día tener un dominio sale barato. No es cierto, porque todo lo que conlleva para mantenerlo al día no lo es.

    Para finalizar, otro aspecto que los traductores autónomos tendemos a olvidar con frecuencia es la sinergia. Es decir, el aunar nuestros esfuerzos con los de otros profesionales no traductores, como diseñadores web, maquetadores, etc. para poder ofrecer a los clientes un producto llave en mano.

    ¡Felicidades por el artículo y ayudar, en la medida de lo posible, a los traductores noveles!

    • Seguramente te diriges a Elena, ¿verdad, Pablo? Es muy probable que ella directamente te agradezca y comente tu aportación. De todas formas, déjanos apuntar un par de cosas:
      – Si bien es cierto que la universidad de hoy en día peca mucho de poca conexión con el mundo laboral actual, también es verdad que muchas carreras no tienen como objetivo formar a profesionales de un campo en concreto, sino dar una base de conocimiento específico profunda sobre una materia en concreto. Luego el alumno deberá especializarse y decidir cómo va a aprovechar ese conomiento. Es decir, de qué quiere trabajar dentro del amplio abanico de salidas profesionales ligado a sus estudios (pienso, sobre todo, en las filologías).
      – Sobre la visibilidad y rentabilidad de la presencia en redes sociales de los traductores (y demás profesionales autónomos), todo depende del tipo de presencia que estos decidan tener: si alguien tiene un muro (o sea, un perfil y no una página) en Facebook, no creo que esté considerando de forma seria estar en Facebook en el plano profesional, sino meramente personal, claro.
      Gracias por tu comentario.

  3. Sí, me he percatado de la firma alternativa después de enviar el comentario. Y también tienes razón en lo del perfil. Lo siento. 😦

  4. Elena Gallo dijo:

    Estimado Pablo, por el nombre (Laura o Elena), no te preocupes, te comprendo perfectamente, pues a mí también me pasa. Hay confianza. 🙂
    Tus preguntas me parecen muy punteras y es obvio que proceden de alguien con mucha experiencia. Digamos que van para nota, cuando la intención del post era animar a los alumnos de Cálamo recién salidos de un curso y que todavía no tienen experiencia. Pero son cuestiones muy interesantes y sin duda se plantearán antes o después, en cuanto empecemos a afianzarnos profesionalmente. Sin entrar a debatir todo el aspecto de la formación universitaria y su eficacia o ineficacia con respecto al mundo laboral, creo que la solución de lo que necesitamos como formación añadida (puesto que, por desgracia, suele ser necesaria) está en saber elegir en función de los objetivos de cada persona, en seleccionar si te interesa seguir formándote/actualizándote y con qué objetivo, para no invertir dinero y tiempo inútilmente. A veces pagamos a lo loco formaciones que pueden no resultar útiles para lo que en realidad estamos buscando, y nos lanzamos al vacío simplemente porque son cursos que están de moda, o hemos “oído decir”, o “sin esto no vas a ningún lado”, etc. Pero si nos paramos a pensarlo un poco mejor, podemos decidir que tal curso supuestamente prestigioso de hecho no nos conviene o que sería más adecuada esta otra formación, tal vez más barata.

    Coincido con Laura en que una carrera universitaria suele plantearse como un plan de estudios muy basado en el conocimiento teórico y no tanto en lo laboral. Para mí, es obvio que una carrera debería preparar a los alumnos para el campo laboral, pero ese pragmatismo supondría (imagino) un cambio de sistema y de mentalidad muy grande: de mentalidad académica, pues las carreras pueden irse mucho por las nubes con la teoría (con las ventajas y los inconvenientes que eso tiene) y también de mentalidad social, pues parece que es el propio sistema laboral el que exige que invirtamos mucho dinero para obtener esos títulos supuestamente infalibles, como másters, posgrados, etc., si queremos encontrar trabajo. Pero prefiero ser un poco optimista una vez más (será la época…) y pensar que también hay una parte de decisión que nos corresponde tomar a nosotros. Si uno se fija objetivos concretos, va más al grano en la formación y selecciona bien lo que le interesa, puede ahorrarse mucho tiempo y mucho dinero.
    Barriendo para casa, también me gustaría aclarar que estos consejos están pensados en concreto para los alumnos de los cursos de Cálamo, que siguen un planteamiento muy distinto al universitario. Son cursos de formación bastante especializados y más centrados en el mundo profesional que en la formación teórica (aunque por supuesto los contenidos teóricos son imprescindibles). Por eso, cuando hablo de que conviene seguir formándose como consejo para los alumnos de Cálamo (no para universitarios), me refiero a completar algunas competencias que el propio curso de Cálamo no haya podido abordar en profundidad, por la especialidad de cada preparación, y no me refiero tanto a dejarse una buena cantidad de dinero en másters o pasgrados que tal vez resulten desproporcionados para el objetivo que se persigue (o tal vez no, eso ya le toca decidirlo a cada uno). Por ejemplo, un traductor de Cálamo estudia en el curso un bloque de gramática y ortografía castellana y recursos que le sirven para poder llevar a cabo su trabajo de traducción con calidad; pero no aprende a corregir ortotipografía; también ve herramientas y trucos informáticos, pero no aprende a maquetar de forma profesional. Sin embargo, para algunos alumnos puede ser interesante hacer un curso de corrección o de herramientas informáticas más en profundidad, para profesionalizarse en esos ámbitos y completar competencias profesionales, con las que podrá ganar más dinero, pues son servicios adicionales que puede ofrecer, y relacionados con la traducción. Pero no podemos confeccionar un curso que aborde absolutamente todas esas especializaciones, pues lo impiden el tiempo que llevaría, el coste que supondría y el propio interés de los alumnos. A eso me refería con añadir “alguna formación”, que por otra parte no siempre será algo necesario, pues hay traductores que ya vienen con otras formaciones a sus espaldas y no necesitan esos conocimientos.
    Sobre la segunda cuestión, el análisis de la rentabilidad o la buena posición en Internet presenta un interés indudable. Este post trataba más bien de animar a perder el miedo y a zambullirse en ese mundo, como actitud positiva y dinámica, y no ha pensado tanto en los resultados concretos. Cuando estamos empezando, tal vez nos eche un poco para atrás plantearnos esta cuestión de forma tan exhaustiva (herramientas de análisis de visitas, etc.), cuando a lo mejor uno ni siquiera está puesto en redes sociales o Internet. Una vez dentro de la profesión, cada persona analizará si le compensa o no estar presente y de qué forma quiere hacerlo. Me atrevería a proponerte: si tuvieras alguna información, enlace o página de interés sobre este tema, sería muy bienvenido.
    Muchas gracias por tu experta aportación.

  5. Hola Elena: siento haberme confundido de nombre y gracias por tu comprensión, pero, para mi no deja de ser una distracción (y una distracción de esta índole no deja de ser una falta de respeto hacia otra persona). Así que, mil perdones por la confusión.

    En lo demás, coincido plenamente contigo. Para un servidor, uno de los problemas es que los traductores noveles muchas veces se encuentran con una amplísima oferta de estudios complementaria, pero, que dado su escaso conocimiento en la praxis, tampoco tienen la forma alguna de conocer de forma fidedigna cuales serán las consecuencias de las decisiones de estudio que tomen.

    Respecto a los enlaces que me solicitas, está todo bastante bien explicado en la web oficial de Google Analitics [ http://www.google.com/intl/es/analytics/ ], aunque hay que tomarse la paciencia de leerse las páginas con detenimiento (no es que sea nada complicado, pero sí que su puesta en práctica es algo laboriosa) y de experimentar con lo que explican para conseguir resultados óptimos. Aunque, para los principiantes, quizás les recomendaría empezar por aquí:
    [ http://www.binaryant.es/2008/03/18/como-usar-google-analytics-para-principiantes/ ]

    Un saludo y…¡felices fiestas!

  6. Elena Gallo dijo:

    Muy interesante, Pablo, muchas gracias por los enlaces. Me parecen un muy buen comienzo para enterarse de qué va sin asustarse. ¡Y felices fiestas para ti también! Un abrazo.

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