Clasificación de los traductores en clave de humor

Durante los trece años que llevo metida en este mundo, creo que puedo decir que prácticamente he visto de todo y he disfrutado y sufrido codo con codo con un sinfín de traductores (y otros colaboradores freelance, como editores o correctores) diferentes. Por eso, llevo tiempo dando vueltas a la idea de “clasificar” de manera simpática a los tipos de traductores que nos podemos encontrar.

El traductor novato

Mensajes que lo delatan:

“Puedo tener las 6000 palabras terminadas en un día”. Lo que quiere decir es que no tiene ni idea de lo que es la traducción. Jamás podemos comprometernos a un volumen concreto de palabras, y menos sin haber visto el texto antes.

“Puedo aceptar actualmente hasta 4000 palabras diarias”. Esto denota exclusividad, es decir, que no anda muy sobrado de trabajo.

“Hago traducciones del inglés, alemán, francés al español, y viceversa”. ¿Viceversa? ¿Qué es eso?

“He traducido 100.000 palabras hasta la fecha”. Si contamos las palabras que llevamos traducidas, mal vamos. Será que andamos cortos de experiencia.

El traductor perezoso

Es el traductor que en realidad no necesita trabajar para vivir. Entonces, tarda meses en mandar sus facturas; si le mandamos un mail con un trabajo se toma su tiempo para contestar; no quiere asumir trabajos de más de 500 palabras, ni con plazos apretados.

Conozco muchos traductores jurados así, que tienen unas condiciones inamovibles porque les da pereza hacer su trabajo. “Yo solo hago cotejos” o “solo traduzco textos de hasta 2000 palabras” o “solo traducciones a español, no inversas” (en España el título de traductor jurado habilita para traducir del y al idioma del que se es traductor jurado).

El traductor despistado

Es el que nos manda correos a nosotros que no son para nosotros, o que adjunta el archivo original en lugar de la traducción a la hora de entregar un trabajo (un auténtico clásico).

El traductor despistado suele tener problemas con los plazos porque no lee los correos ni las PO (órdenes de pedido). “¿Ah, era a las 9:00? No me había fijado, perdona” (y ya son las dos de la tarde).

Por último, también puede ocurrirle que confirme un trabajo sin mirar el material que ha recibido para comprobar que todo esté en orden, y que se vea el fin de semana intentando localizar al PM.

El traductor bueno pero lento

Es tan bueno que no puedes dejar de contar con él, porque suele entregar las traducciones impecables, pero siempre se pasa de la hora fijada para la entrega.

No pasa nada, yo suelo darle un día y hora diferentes de los acordados con el cliente, así tengo cierto colchón de seguridad y, si se retrasa, que ocurrirá seguro, no me afectará. 😉

El traductor resolutivo

Este es sin duda uno de mis favoritos, porque es el que se adelanta a los problemas. En cuanto le mandas algo, comprueba que todo funciona, que lo tiene todo y que no tiene dudas; o, si las tiene, las consulta de inmediato, no tres días después.

Además, ve cosas en las que a lo mejor el PM no ha reparado: dudas que plantear al cliente, fallos en el texto original que hay que comentar, etc.

El traductor resolutivo resuelve, no genera problemas, sino que los detecta y propone una solución.

El traductor “de nota”

Es el que piensa como el PM. Suele estar acostumbrado a tratar con clientes directos y conoce cómo funciona el tema tan bien que trabajar con él solo aporta ventajas al PM. Se preocupa por conocer al cliente, investiga sobre proyectos similares y piensa como el cliente, con lo que jamás entregará algo que no esté acorde con lo que el cliente espera encontrar.

Si las instrucciones de entrega no estaban claras, por ejemplo, en lugar de demorar la hora de entrega del trabajo, entregará las dos opciones posibles, para que el PM escoja la más idónea y la entregue, y de ese modo no pierda ni un segundo del plazo acordado.

¿Se os ocurren más tipos de traductores?

Jimena Licitra, directora del departamento de Servicios Lingüísticos de Cálamo & Cran

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Acerca de Cálamo & Cran

Centro de formación para profesionales del lenguaje, la edición y la traducción.
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10 respuestas a Clasificación de los traductores en clave de humor

  1. anaspanisch dijo:

    ¡Me parece simplemente genial, esta entrada me ha encantado!, conozco ( y creo que me identifico con) muchos casos como los que aquí mencionas. Sumaría a esta lista el “traductor azaroso”, aquel personaje que sin jamás haber pisado un aula o haber hecho un curso de traducción, pero habiendo pasado unas vacaciones (o en la mayoría de los casos que recuerdo, un año de intercambio escolar) en una país de habla extranjera, cree dominar el idioma y las finezas que implica la labor del traductor. Ofrece sus servicios por menos del 50% de lo que tu cobrarías, no le teme a ningún tema, es carismático y encantador, por lo que el cliente cae rendido a sus pies (bueno, también por el precio, hay que decirlo). Èl se deja querer, y vaya como le llueven ofertas, no solo de traducción, sino también de clases de idiomas, de reforzamiento escolar, de analista intercultural…..èl acepta todo y más, mal que mal, el azar lo ha puesto en este camino. Èl no se lo ha buscado, èl no quiere dañar TU campo profesional, ni el de tus colegas….él solo recibe lo que el destino le da….De seguro, el tan solo quería ser poeta.

    Saludos desde Alemania
    Ana

  2. ¿Se vale más de uno? Pienso que estoy un poco con el ‘lento’ porque siempre trato de que mi trabajo sea implecable antes de entregarlo, aunque no he fallado en los plazos; un poco con el ‘resolutivo’ porque trato de seguir las instrucciones al pie de la letra y de organizarme antes de comenzar la tarea y otro poco con el ‘de nota’ porque no puedo evitar enviar comentarios aparte. Muy buena clasificación Jimena.

  3. Raquel Burgos dijo:

    Hola, Jimena:
    Me ha gustado este post. Yo añadiría el “traductor Guadiana”: el traductor que aparece y desaparece de la faz de la tierra, el que se va de vacaciones sin avisar, por ejemplo. Lo mismo tarda 5 minutos en responderte a un correo electrónico que 5 días. Yo suelo dejar de trabajar con estos traductores porque necesito saber con quién puedo contar en cada momento, y perseguir a la gente supone demasiado esfuerzo cuando tienes muchos proyectos encima de la mesa.
    Saludos, y ¡feliz miércoles!

  4. Jimena dijo:

    Qué grandes ideas, me han encantado los dos tipos de traductores que añadís, Raquel y Ana. Tomo nota.

  5. ¡Muy buena tu clasificación, Jimena! ¡Me ha encantado!
    Solo discrepo en cuanto al recuento de palabras traducidas. Es necesario llevar la cuenta porque a veces te lo piden. Desde hace tres años lo calculo a través del programa TO3000 así que no lleva nada de tiempo.
    Aunque tienes razón, presentarte a través de un recuento tan redondo sin más ¡es de lo más sospechoso!
    Saludos,
    Emma

  6. Devadip Rivero Curbelo dijo:

    Muy buena entrada. Como ex PM, puedo decir que existen todos, sin duda. También los que se proponen en el resto de comentarios. El traductor Guadiana, por ejemplo, es curioso. Se nota cuando este tiene muchos trabajos y cuando no. De repente, te acepta un trabajo de 3000 palabras para “ayer”, o no puede hacer un certificado de nacimiento para dentro de 3 días.

    Propondría el traductor “yo fui español”. Dícese de aquel traductor que trabaja tanto con su querido inglés – sobre todo sucede con el inglés – que ha olvidado el español. Cuando ves sus traducciones te encuentras con estructuras como la pasiva analítica, calcos innecesarios o las aparentemente nimias erratas tipo:

    Nombres de meses en mayúscula, un “estimados señores,” o problemas para colocar puntos o comas en las cifras. Está tan metido en su inglés que no recuerda el sistema de escritura decimal del español. También suelen olvidar que los signos de interrogación y exclamación en español se escriben al inicio y final de la palabra u oración. Estos traductores pueden llegar al extremo de preferir traducciones inversas a pesar de haber vivido siempre en España. Son aquellos que fueron de Erasmus a Cardiff o a Leeds y descubrieron que su panacea particular era el inglés. De acuerdo, pero ya que tienes tan cerca el español, ¿por qué maltratarlo? Incluso, desperdiciarlo. Estos, además, suelen jactarse más que los que sí “queremos al español” de su magnífico español y aducen siempre razones de “despistes o rapidez” cuando les destacas algunos de los errores anteriomente mencionados.

  7. Remigio Sol dijo:

    Trabajo de intérprete acá en California; a veces también tengo que traducir documentos.
    Me ha gustado mucho su blog. He aprendido muchas cosas que nunca imaginé aprender en la superficie de un hormiguero. Bueno, no por nada las hormigas tienen fama de ser seres muy inteligentes.
    Gracias.

  8. Según tu clasificación, estaría entre “novato” y “resolutivo”, con destellos esporádicos “de nota” por mi pasado como gestor de proyectos. Dos apuntes sobre el novato:

    “Puedo aceptar actualmente hasta 4000 palabras diarias” -> Yo escribo algo parecido, pero con el sentido de “este es mi ritmo de trabajo, pero la capacidad es variable”. Acabo de aclararlo en mi carta de presentación, gracias por el consejo.

    “He traducido 100.000 palabras hasta la fecha” -> Guardo un recuento mensual de mi producción. Si un mes facturo más que otro produciendo menos, bien por mí. Lo uso como métrica, pasando los análisis procedentes de la TAO por el CATCount para obtener el recuento promedio. Como bien ha indicado Emma, en ocasiones piden el recuento global como medición objetiva: puedes contar con 10 años de experiencia, pero no necesariamente traduciendo todo el día. Eso sí, no lo indico en mi carta de presentaciónm a no ser que me lo pidan.

  9. Jimena dijo:

    ¡Qué interesante, chicos! Me han encantado los últimos comentarios. Pero, Jordi, tú de novato poco… 😉

  10. Blanca dijo:

    Muy muy bueno el artículo Jimena. Yo he sido PM hace mucho tiempo y me gustaría añadir más cositas:

    – En el novato se nota ya que te pide 0,10 por palabra de español a inglés cuando el precio medio de agencia ronda 0,08 (más o menos).

    -También está el que traduce como sueldo complementario, es decir, tiene un trabajo y dispone de un par de horas por la tarde para hacer traducciones, por tanto solo acepta trabajos de 500 palabras como máximo y a un precio fuera de mercado. Te dice que puede hacer el trabajo pero su tarifa es 0,09 por palabra, le dices que ese precio está por encima del precio de agencia, y te dice que eso es lo que hay…que eso o nada. Ojo también lo entiendo, él ya tiene un sueldo y quiere sacarse un sueldo extra traduciendo naturalmente, poco trabajo y muy bien pagado.

    Saludos

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