Cinco errores imperdonables para un traductor profesional

Errar es humano, por supuesto, pero hay una serie de errores que pueden hacer que un cliente no vuelva a contar con nosotros. Aquí recojo algunos de los que considero más graves.

1) Nunca entregues un texto inacabado o borradores de traducción

En mi primer año de carrera, hace ya más de quince años, recuerdo que en una de las clases introductorias al mundo de la traducción me dijeron: “Nunca entregues un texto con varias opciones para la traducción de una frase. Una traducciónCalamo y cran traductores profesional ha de ser un trabajo terminado, no con dudas para el cliente”. En su momento no valoré el consejo como debería. Qué sabias fueron esas palabras. Y es que es así: yo como PM, cuando empiezo a colaborar con un nuevo traductor, valoro mucho la profesionalidad de sus respuestas, su velocidad al responder (no es lo mismo recibir respuesta a un correo 6 horas después, o al día siguiente, que una hora después de haber escrito, o incluso al minuto) y el poco trabajo  que me da al revisar su traducción. Normalmente se manejan plazos ajustadísimos; por eso, si el PM es considerado con el traductor, procurará darle el máximo de tiempo posible para hacer su trabajo bien y “cómodamente”. Yo, por lo general, me dejo dos horas de diferencia entre la hora de entrega al cliente y la hora del traductor, salvo si no conozco al traductor de nada, en cuyo caso intento tener un poquito más de margen para mi revisión. A lo que iba: si tengo dos horas para revisar un trabajo (obviamente con interrupciones constantes), no hay cosa que me moleste más que recibir una traducción que me plantea dudas y en la que el traductor no me ofrece soluciones. Es probable que lo aguante una vez, dos, pero seguramente a la tercera intente evitar contar con ese traductor. Por eso, considero que es importante entregar el texto lo más limpio posible.

 

2) Omisiones

Otra de las cosas que nos decían en la carrera y a la que no dábamos la debida importancia. Una omisión en un texto, o sea, “comerse” una frase, párrafo o palabra, denota una falta de minuciosidad en el cotejo y genera desconfianza. Si yo reviso el texto de un traductor y encuentro omisiones, ya voy a dudar de todo, porque esto es básico. Por eso, es fundamental realizar un cotejo antes de entregar nuestro trabajo al cliente. Una de las formas de hacer un cotejo rápido es contar los elementos: párrafos, viñetas…, cualquier elemento que nos ayude a detectar la ausencia de texto en nuestra traducción.

3) Falsos sentidos

Un FS (falso sentido) es un error profundo de concepto, es decir algo que no es lo que pone el original. El cliente probablemente sabrá del tema que nos ha encargado y, aunque no controle el idioma original, sí sabrá detectar este error; por eso es un fallo grave, porque supone traicionar al sentido original del texto. Supone que el traductor no tiene nivel o experiencia suficiente.

Esto es algo todavía más grave cuando dentro del propio texto hay una idea contraria a nuestra frase, es decir, que nuestro error pasa de ser un FS a ser un CS (contrasentido), con lo cual el texto resulta carente de lógica, incoherente o contradictorio. También es grave cuando el error atenta contra el sentido común. Ejemplo: una vez recibí un texto en el que ponía que en el planeta vivían seis billones de personas, y otra vez un texto en el que me tradujeron “contrabando de átomos” en vez de “contrabando (o tráfico) de armas atómicas”. Me reí mucho, la verdad, pero no volví a contar con esa persona, porque me pareció que su nivel de alemán no era suficiente para traducir.

4) Ortografía

Qué gracia, todavía me acuerdo de cuando algún compañero mío se ofuscaba cuando suspendía un texto o un examen por tener una falta de ortografía. ¡Pero es que es así en el mundo real! Un traductor no puede tener errores ortográficos, porque eso demuestra una pobreza lingüística de su lengua materna, su principal lengua de trabajo, y eso es algo imperdonable.

Hay quien dirá: “el traductor no es un corrector”. Pero, lamentablemente, hoy en día, ya sea por falta de tiempo o de dinero, el traductor lo es todo, traductor, editor y corrector, y ha de estar a la altura.

*Recomendamos*: Curso de Ortografía y gramática para traductores

 5) Estilo calcado y poco natural

Una traducción no puede sonar a traducción. Para mí, este es el fallo de los novatos, porque así es como se los detecta, y por eso en muchas pruebas de traducción (tema del que ya hablaré otro día) se utilizan textos ricos estilísticamente, para valorar la experiencia que tiene el candidato.

Espero que os hayan servido mis consejos. Mucho ojo a estas cuestiones.

*Recomendamos*: Curso de Traducción profesional inglés, disponible en inglés y Traducción profesional francés.

Jimena Licitra, directora del departamento de Servicios Lingüísticos de Cálamo & Cran

Imagen: http://www.tusclicks.cl

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Acerca de Cálamo & Cran

Centro de formación para profesionales del lenguaje, la edición y la traducción.
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11 respuestas a Cinco errores imperdonables para un traductor profesional

  1. Gracias por los consejos. Algo tan básico y que muchos parecen olvidar. Menos mal que tenemos a gente como tú que, de vez en cuando, nos dan ese toque de queda 🙂

  2. hurtadojc dijo:

    Muy buenos los consejos.

  3. mariamara dijo:

    Una vez tuve una discusión con una chica cuando trabajamos juntas en la traducción de una entrevista del inglés al español. Esta chica estudiaba traducción y se las daba de importante, y yo, era estudiante de filología inglesa. El caso es que, en el texto que estabamos traduciendo, había una parte en la que yo entendía perfectamente lo que el autor quería decir pero no sabía cómo traducirlo asi que, le pedí ayuda. Para mi sorpresa, esta chica tradujo lo que ella entendió y no lo que realmente quería decir el texto y al recriminarselo ella, toda soberbia me contestó que ” una filóloga no iba a saber más que una traductora”.

  4. Hola, Jimena. Cada vez que leo este blog me encuentro con consejos muy valiosos. Es cierto que los errores que planteas aquí son imperdonables, pero ¿desecharías a un traductor sin comunicarle qué error cometió, aún viendo su potencialidad?

  5. ¡Gracias, Sandra! Me alegro de que nuestros artículos te sirvan tanto. En cuanto a tu pregunta, yo nunca desecho a un traductor sin contarle por qué. Y ha habido veces en que he dado segundas oportunidades. Todo depende del tiempo que tenga. Pero está claro que al final uno termina contando con los traductores más resolutivos, los que me quitan problemas, no los que me los dan. Aun así, te cuento: trabajo con una traductora excelente y de vez en cuando tiene una pequeña omisión; es tan buena que me tomo la molestia de revisar a fondo su trabajo. No puedo hacerlo con todo el mundo, pero con ella hago una excepción. Como ves, todo es relativo. Ahora bien, errores como estos son graves, con lo que a priori si tengo un colaborador que los comete suelo dejar de contar con él, sí.

    • Yo no soy traductor pero por diversos motivos llevo dede los 18 años traduciendo cosas de forma totalmente amateur; cosas que hay sido bastante raras o técnicas en ocasiones. Algo que he descubierto viendo traducciones de supuestos traductores profesionales es que cuenta mucho tanto la cultura general y el hábito de lectura como el perfeccionismo bien entendido; es decir, buscar, comprobar, revisar lo que se está escribiendo.
      Por eso me gustan blogs como este. También los no traductores podemos aprender mucho por el simple placer de aprender, ¡Felicidades y gracias!

  6. Pingback: Traducción literaria | Canparos traducciones

  7. Desde luego, aunque parezcan detalles evidentes cuando llevas trabajando tiempo, conviene recordarlos continuamente para que conserven su relevancia. En cuanto al punto en que mencionas la pobreza de conocimiento de la lengua materna, se trata de un tema muy importante a tener en cuenta, porque a veces se da por supuesto que la lengua materna se tiene totalmente dominada, que como traductor solo hay que demostrar que se tiene un buen conocimiento de la lengua de origen. Suele pasar que el traductor da pruebas, a la agencia o al cliente, de sus conocimientos en la lengua de la que va a traducir, en cambio le basta con solo decir que es nativo de su propia lengua, para que sea suficiente a la hora de traducir hacia ella. Es imprescindible que el conocimiento de la propia lengua sea más que nativo, que sea profesional.

  8. Hola, Jimena:

    Todos estos consejos son de sentido común, aunque siempre conviene recordarlos, lo cual se agradece. 🙂

    De todos modos, en cuanto a los «plazos ajustadísimos», ya expresé mi opinión aquí hace mucho tiempo: https://traduccionenestadosolido.wordpress.com/2012/03/20/traducciones-urgentes-el-pez-que-se-muerde-la-cola/ . Los clientes siempre quieren todo «ASAP», pero cuando les planteas si quieren una traducción rápida y de baja calidad (yo les digo claramente «una traducción de m….a») o una traducción más cuidadosa, pero de excelente calidad, no suelen dudar mucho en dar plazos razonables. Lo de bueno, bonito y barato es un mito y los clientes deberían asumirlo de una vez por todas. Aquí se lo explican claramente: http://www.hellotranslator.com/blog/mito-bueno-bonito-y-barato/ . Sinceramente, creo que decir que sí a todo es una mala praxis comercial muy propia de los traductores y empresas de traducción, ya que el miedo a perder el trabajo siempre está latente. Pero, al final, lo dicho: Lo bueno, bonito y barato sale caro y luego hay que rehacerlo todo «from the scratch…».

    Por otra parte, hoy las primeras omisiones que se citan son casi imposibles en la práctica, al menos en la traducción técnica, ya que las herramientas de TAO vienen preconfiguradas para que no se pueda omitir ningún segmento y, de hacerlo, debe especificarse para cada uno de ellos. Si a esto le añadimos el control de calidad que puede (y debe) realizarse con las herramientas de control de calidad, hoy sumamente asequibles y funcionales como Verifika QA y Apsic Xbench, ya no hay excusa.

    Saludos

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