Por qué hacer un curso de corrector profesional siempre suma

Hace ya algunos años que tuve la gran suerte de poder hacer el curso de correctora profesional de textos de Cálamo y Cran. Hasta entonces, nunca había sido realmente consciente de la importancia de la figura del corrector, responsable de que los lectores, en cualquier medio y en cualquier idioma, puedan leer sin “ruido” y dejarse llevar sin interferencias por la lectura.

El corrector existe seguro que desde hace mucho, fijo que desde que existe la imprenta como mínimo, pero casi seguro ya antes había personas que corregían esos pequeños errores que a menudo se nos escapan y que apoyaban a la Real Academia con esa tarea de “limpiar, fijar y dar esplendor”.

Nunca me he dedicado profesionalmente a la preciosa tarea de corregir textos, pero en realidad, aunque no haya aplicado los conocimientos que aprendí en Cálamo y Cran para ganarme el pan, los he aplicado prácticamente en mi día a día con todo… por ejemplo, tengo ese defecto de no escribir sms (sí,  todavía escribo sms de vez en cuando) comiéndome letras: siempre escribiré “¿te apetece ir a cine?” en lugar de “t aptc ir l cine?”. Confieso que llevo esta corrección con orgullo y se lo debo a Cálamo y Cran. Pero esto es un ejemplo tonto. Sí he agradecido escribir informes que iban a leer varias personas o incluso ser publicados, sin erratas ni, por supuesto, faltas de ortografía. Profesionalmente a menudo me veo obligada a leer varias veces correos ininteligibles llenos de erratas y faltas de ortografía, ¿no deberían estos cursos ser obligatorios, por ejemplo, en la ESO?Lara GO Maria de Lara

Por supuesto, esta corrección la he llevado a otros idiomas y sobre todo al inglés que es el que más uso. Sobre todo en los últimos años, desde que fundé Lara GO! a menudo tengo que escribir en inglés a los directores de los campamentos en EEUU con los que trabajo, ¿cómo podría escribir con errores? Cada mail es revisado para evitar incorrecciones y que mi inglés, pese a no ser nativa, resulte lo más correcto posible.

Por otro lado, sería muy incómodo vender cursos de inglés en el extranjero para adolescentes y escribir peor que ellos :-S eso sin mencionar a mis proveedores en Inglaterra, en concreto mis colegas en los campamentos de verano en Inglaterra de Oxford, para los que una falta de ortografía es un ataque a su preciosa lengua inglesa.

Seguro que la profesión de corrector de textos profesionales ha cambiado mucho desde que yo hice el curso. Hoy en día seguro que hay menos papel y más bytes y que el boli rojo con esas maravillosas marcas incomprensibles para la mayoría, se ha sustituido por el “control de cambios” de Word —siempre mucho menos romántico— pero seguro que la esencia del corrector sigue siendo la misma: el respeto por la lectura sin interferencias y el valor de la palabra. Muchas gracias  Cálamo y Cran por enseñarme esto.

Solo espero que en este post no se me haya escapado ningún gazapo 😉

María de Lara. Directora de LaraGo! y antigua alumna del curso de Corrección profesional

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Acerca de Cálamo & Cran

Centro de formación para profesionales del lenguaje, la edición y la traducción.
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